Normalmente los pacientes no acuden a la consulta del médico diciendo que tienen estrés, lo más habitual es que se quejen de cansancio, insomnio, nerviosismo o que tenga opresión torácica o dificultad para concentrarse. Cualquier ser vivo necesita unos mecanismos que le pongan en guardia para sobrevivir.
Dejando a un lado los pacientes que, después de una evaluación, se ve claro que necesitan tratamiento psicológico o psiquiátrico, la homeopatía es la primera elección en casos de estrés. Es un tratamiento rápido que no da posibilidades de habituación y que no afecta a la hora de estudiar, trabajar o conducir máquinas.
Tomarse la vida con calma está muy bien pero, a veces, se necesita un apoyo como puede ser la homeopatía. En homeopatía y dependiendo de la estructura del paciente, hay un gran abanico para tratar estas patologías. Existen medicamentos genéricos que son principios activos y otros complejos que tienen varios principios activos.
Si el estrés es mayor o tiene unas características determinadas, hay que buscar el principio activo específico. La homeopatía bien indicada puede actuar de forma rápida en estos casos, con patologías agudas, de poca duración y en pacientes sanos y bien equilibrados.
La homeopatía también está indicada para mujeres embarazadas y en niños que, por un fuerte sentido de la responsabilidad o por la sobrecarga de actividades, desarrollen estrés.

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