
El
sobrepeso no es el único factor determinante para la aparición de nivelos altos de
colesterol infantil y adolescente. Según la doctora Cristina Azcona, especialista en endocrinología pediátrica de la Clínica Universitaria de Navarra, un menor
delgado también puede presentar esa patología. Se considera que una cuarta parte del colectivo de niños y adolescentes presenta un exceso de
colesterol.
Un menor con una apariencia física marcada por la
delgadez puede tener los niveles de
colesterol elevados sin que sus padres lo sospechen en lo más mínimo. La razón hay que buscarla en una
alteración enzimática de origen genético que hace disparar los parámetros de esta sustancia. La otra causa para la aparición del
colesterol infantil y adolescente es la adopción de una dieta desequilibrada.
Se considera que un menor tiene unos
niveles de colesterol deseables cuando se mantienen por debajo de 170. Entre 170 y 199 se alcanzan los valores límites, mientras que por encima de 200 ya se habla de
colesterol elevado. En adultos este último parámetro se establece en 240.
La doctora recomienda que se practique una analítica a aquellos niños cuyos padres y abuelos hayan sufrido a los 55 años de edad, o incluso antes, procesos de
arterioesclerosis coronaria, infarto de miocardio o enfermedad cerebrovascular. Se suela esperar a que los menores cumplan 3 años de vida para realizar este tipo de pruebas.
El
colesterol elevado se corrige practicando ejercicio físico y modificando la dieta, es decir, disminuyendo el consumo de grasas saturadas. Actualmente la medicación sólo está indicada partir de los 10 años de edad.
Azcona destaca que, a raíz de su experiencia profesional, los padres no suelen preocuparse en exceso del
colesterol elevado de sus hijos, en parte porque es una
enfermedad silente, que no se manifiesta, y en parte porque, probablemente, los propios progenitores también la padezcan y hayan aprendido a convivir con ella.