Hay estudio que estiman en un 65% los niños que sufren la enfermedad de Sever, y se trata de una inflamación de la apófisis del calcáneo, que es el hueso que se encuentra en el talón. Las estructuras de crecimiento del hueso no son paralelas al crecimiento muscular del tendón. Esto produce un estiramiento, cursando dolor, y que es más frecuente tras la práctica deportiva.
Este dolor no marcha, afecta a la zona posterior del talón y es habitual en la edad de crecimiento de los niños, entre los 10 y 13 años. Pese a que es un dolor soportable para caminar, si que tiene gran afección en aquellos deportes donde el talón requiere grandes apoyos.
El reposo ayuda a disminuir el dolor, si bien es muy necesario saber como se practica deporte, ya que hay que utilizar las zapatillas adecuadas, hacer el movimiento natural del ejercicio sin forzar articulaciones innecesarias, controlar los apoyos del pie, etc.
Esta enfermedad no depende de si el niño hace o no deporte, sino que depende exclusivamente del tema del crecimiento, por lo que una vez diagnosticado, hay que tranquilizarlo, recomendarle reposo, que evite ciertos ejercicios, cambiarle el tipo de calzado y luego está la medicación, mediante antiinflamatorios, las técnicas de fisioterapia, y en el peor de los casos, la inmovilización mediante yesos.
Al crecer la parte muscular todo el cuerpo se reestructura, y por tanto, junto a las terapias recomendadas, acaba marchando por si mismo, con el final del crecimiento.
Se sabe que esta enfermedad afectaba a muchos pre- adolescentes de épocas anteriores, pero no era tan diagnosticada, y apenas había cultura de ir al podólogo, puntualiza Salomé Sambola, podóloga.
La primera norma para evitar o reducir esta enfermedad, es utilizar el calzado adecuado para cada deporte, con materiales adaptados a la fisiología de cada pie, que no sufran un desgaste desmesurado y que acojan al pie con confort.

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