Si el paciente se habitúa, puede llegar a ver su pérdida de audición como algo normal. Es recomendable hacer una revisión auditiva, una audiometría, una vez al año para saber como está la salud auditiva y si se tiene pérdidas momentáneas o incipientes.
Cuando la pérdida de audición empieza a causar una discapacidad o a tener problemas para una comunicación normal, es cuando se debe pensar que se requiere una ayuda. Es importante saber que una solución a tiempo, puede evitar que a la larga se tenga una dificultad añadida para habituarse al uso del audífono.
Existen dispositivos para pérdidas de audición leves. Suelen ser pérdidas cuyas caídas suelen ser en las frecuencias medias y altas; debe de tenerse en cuenta para evitar un exceso de amplificación en las frecuencias graves. Para ello, existen soluciones tecnológicas que enfatizan las frecuencias medias y agudas.
Suelen ser audifonos abiertos, que no ocluyen el canal auditivo externo. Eso es muy importante porque, si hay demasiada oclusión, el paciente oye demasiado su propia voz. La adaptación a este tipo de dispositivos suele ser entre 2 y 3 semanas, pero es una adaptación cómoda y sin ningún problema.
Según el Sr. Pere Salesa, audioprotesista, se recomienda el uso progresivo del audífono; al principio, no utilizarlo todo el día e ir haciendo gradualmente para adaptarse con comodidad.
Los audífonos que se adaptan son digitales, ya que estos dan mejores resultados que los analógicos. Existen distintos audífonos para las diferentes pérdidas de audición; con estos dispositivos se logra discriminar la voz del hablante del ruido ambiental.

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