
Los expertos están tratando de determinar la procedencia del brote de gripe aviar que ha afectado una granja de Suffolk, en el este de Inglaterra, en la que se han sacrificado alrededor de 160.000 pavos. El comité de Emergencias del Gobierno, COBRA, se ha reunido para estudiar la situación y ha asegurado que se han puesto en marcha las medidas oportunas.
La industria del Reino Unido ya ha mostrado su preocupación por la posibilidad de que este brote pueda afectar negativamente a las ventas. De momento, Japón y Países Bajos ya han suspendido de forma temporal las importaciones de aves de corral procedentes del Reino Unido.
Los veterinarios del Gobierno han indicado que el brote de H5N1 es similar a un caso ocurrido el pasado mes en Hungría y se está estudiando la posibilidad de que la enfermedad se haya extendido por aves migratorias. No obstante, admiten que podría ser imposible conocer exactamente la causa del brote.
El secretario de Estado de Asuntos Rurales británico, Ben Bradshaw, se ha mostrado "satisfecho porque todo el mundo ha actuado tan rápido como ha sido posible". Explicó que el pasado martes y miércoles murió un número pequeño de pavos, lo cual en principio no parecía extraño. No obstante, tras la muerte de más de 800 animales el jueves, se informó al servicio de veterinarios del Estado y se pusieron en marcha las medidas necesarias para evitar que la enfermedad se extendiera a otras zonas.
Las autoridades británicas han establecido, desde entonces, un perímetro de tres kilómetros y una zona de vigilancia más extensa, de diez kilómetros, alrededor de Holton para contener una posible propagación de la enfermedad.
Fuente: Agencias