Los analgésicos antiinflamatorios actúan sobre los causantes del dolor; cuando hay una lesión, el dolor se desencadena empezando por un estímulo y es frenado por uno de estos analgésicos.
El ozono actúa sobre algunos mediadores del dolor, relacionados con las prostaglandinas, y elimina el estímulo inicial. Es el caso de un paciente que se ha roto un brazo o el pie y al cabo de 6 meses, aún le duele. Para este tipo de situaciones, se inyecta el ozono en la zona afectada y se resuelve el dolor en una sola sesión.
El único efecto secundario del ozono es que tiene un efecto anti-aging, ya que potencia una mejor oxigenación de las células.
En pacientes de 70- 75 años pueden verse mejorías en 3 o 4 sesiones, haciendo una sesión por semana, unos 20 minutos cada una.

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