Los pilotos profesionales tienen controles cardiológicos y físicos muy exhaustivos de forma permanente debido a que en cualquier tipo de competición existe un estrés físico y psíquico que produce importante desgaste a nivel cardiovascular. Los pilotos, durante la competición, tienen una frecuencia cardíaca media que supera los 150 latidos por minuto, que equivaldría a una prueba de esfuerzo permanente. El problema reside en aquellas personas que, de forma amateur, practican este deporte. El corazón late tan rápido que puede producir arritmias o problemas coronarios.
Los profesionales como taxistas, camioneros o conductores de autobús, deberían hacerse una vez al año una revisión cardiológica en profundidad, no solo con un simple electrocardiograma. Cualquier conductor puede sufrir un accidente cardiovascular mientras conduce, por lo que sería conveniente que a todos se les realizase un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo.
El Doctor Guillermo Oller, cardiólogo del Centro Cardiovascular Sant Jordi, recomienda hacer una prueba de esfuerzo, un electrocardiograma y un examen cardiológico anual a partir de los 30 años de edad. Cualquier paciente que realice actividad física debe realizar una prueba de esfuerzo, ya que el electrocardiograma mide el trabajo del corazón en reposo, pero no la actividad física que va a realizar ese paciente. En esta prueba puede comprobarse los posible problemas que puede tener el paciente durante el ejercicio; arritmias, alteraciones en la tensión arterial...
Es importante prevenir y llegar antes de que los síntomas aparezcan. Se debería tomar como medida preventiva hacer un chequeo antes de practicar cualquier deporte, incluso en niños, ya que puede aparecer una patología que se desconocía.

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