
Existen productos que ayudan a potenciar el correcto funcionamiento de las defensas naturales tanto del niño como del lactante, sobre todo en el periodo de inicio del parvulario y de guarderías.
Así lo constata María José Alonso, farmacéutica y vocal de plantas medicinales y homeopatía del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.
Prevención
La prevención es muy importante y debemos estar preparados para evitar que los más pequeños de la casa contraigan una infección respiratoria, que sería el inicio de una cadena de infecciones que se enlazarían unas con otras. La prevención consiste en llevar a cabo una serie de normas higiénicas y dietéticas, como por ejemplo lavarse bien las manos así como el fortalecimiento del sistema inmune.
Infecciones de repetición
Es muy frecuente que en los niños se produzcan infecciones de repetición porque el sistema inmunitario que tienen no ha alcanzado la madurez completa. Este sistema no acaba de estar formado hasta que llegan a los 2 años, así que cualquier virus puede ocasionar infecciones del tracto superior respiratorio como laringitis o faringitis. Los bebés y los lactantes son más susceptibles a ser atacados por estos virus. Además, al iniciar la guardería cada vez más temprano es mucho más fácil que enfermen y se contagien.
Beta-glucanos
Los beta-glucanos son unas sustancias, polisacáridos, que contienen principalmente los hongos, aunque también los poseen muchas plantas y cereales. Hay diferentes tipos dependiendo de su procedencia y estas sustancias no son digeribles. Sin embargo, cuando las aislamos de las plantas se vuelven activas y tienen la capacidad de activar y potenciar nuestro sistema inmune. Por tanto, son perfectos para la prevención. Los beneficios de las gírgolas, por ejemplo, son conocidos desde hace años, sobre todo en la zona asiática donde la cultura de comer hongos está muy extendida. Su potencial es bueno porque las sustancias que contienen fortalecen a las personas. Hoy en día existen diversos estudios clínicos que han constatado su poder para favorecer las defensas del organismo, tanto de adultos como de niños. Los beta-glucanos deben aislarse y tratarse y en función del tamaño de la molécula que los constituya serán más o menos activos. Los beta-glucanos deben darse a las concentraciones adecuadas y en la cantidad que cada persona necesite. De esta manera se potenciará su función inmunomoduladora.