
Dietas hiperproteicas, sal, alcohol, marisco... son sustancias que contribuyen a la formación de cálculos renales, asegura el doctor Albert Rosseaud, urólogo del Instituto Médico Tecnológico de Barcelona, quien añade que está cifrado en un 1,8 por ciento el porcentaje de población española susceptible de sufrir alguno de estos episodios.
Una piedra en el riñón se puede descubrir mediante un
análisis de orina que revele la presencia de cierta cantidad de glóbulos rojos, o bien a través de una ecografía rutinaria. Los cálculos renales expulsables son aquellos que tienen menos de 5 milímetros. El doctor Rosseaud, que ha tratado piedras de hasta 12 centímetros de diámetro, explica que el sexo femenino está afectado por cálculos de gran tamaño, los denominados cálculos coraliformes.
El origen de una piedra en el riñón puede ser múltiple: genética, estrés, dieta desequilibrada, infección, elementos obstructivos... en cualquier caso, con medicación, dieta variada y sesiones de litotricia se solventa la patología. Frente a ataques virulentos de piedra, procede la toma de analgésicos farmacológicos o bien el método clásico, la inmersión en una bañera de agua caliente o administración de calor local. La reaparición de cálculos renales se puede evitar en un 70 por ciento de casos gracias a unos análisis conocidos como estudios metabólicos.
En cuanto a la
prevalencia por edades, las piedras en el riñón se manifiestan sobre todo entre los 21 y los 55 años. El doctor incluso ha tenido conocimiento de casos -raros pero reales- de niños que han nacido ya con cálculos renales.