Algún tipo de deporte como la caza o el tiro pueden provocar pérdidas progresivas de audición con el tiempo, comenta Pere Salesa, audioprotesista y director del Instituto Auditivo Salesa.
Los audífonos tradicionales tenían problemas de oclusión, en los que el paciente escuchaba su propia voz como en una cueva, que resonaba. Hoy en día, con los audífonos modernos que tienen sistemas Open Fit, es posible conseguir una gran naturalidad en lo referente a compresión del habla y confort acústico.
Los audífonos se han sofisticado en cuanto a tamaño y son mucho más cómodos y discretos. Su tecnología permite mejorar diferentes situaciones acústicas como el ruido de fondo de la calle o una cafetería.
La duración de una audífono dependerá mucho del trato recibido, de las condiciones a las que haya estado sometido el audífono ( temperatura, humedad); pero como promedio, la vida normal sería entre 4 y 5 años.
Los audífonos con el tiempo pueden perder su capacidad de amplificación, aumentan la distorsión y deben ser revisados. El audioprotesista recomienda la revisión del audífono 2 veces al año.
Cuando el paciente explica que tiene muchas dificultades en entender bien el habla, la mejor solución es pensar en un sistema de direccionalidad automática, para que pueda entender a la persona que está mirando. Los micrófonos de los audífonos enfocan en el punto de atención; esto puede hacerse de forma automática o con un pequeño mando a distancia.
Los audífonos de adaptación abierta son muy pequeños y quedan totalmente disimulados detrás del pabellón auditivo. Más información en Salesa



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