
La toxina botulínica o botox es una sustancia rejuvenecedora de la piel que
a los dos días de su administración ya empieza a notarse, surge efecto a los 10-15 días y se mantiene hasta los 6 o 7 meses. Llegados a este punto, sus efectos comienzan a decrecer, por lo que lo más recomendable es aplicarse botox dos veces al año, señala el doctor Pau Umbert i Millet, jefe de servicio de dermatología del Hospital Sagrado Corazón/Unidad Docente de la Universidad de Barcelona y co-director del Instituto de Dermatología que lleva su nombre ubicado en Clínica Corachán de Barcelona.
El botox es una
neurotoxina que, administrada en dosis correctas, es capaz de transformar una cara triste en dulce, hacer desaparecer las patas de gallo y levantar unos labios caídos hasta convertirlos en "s
exys", asegura el doctor, pero que en dosis incorrectas es "el peor veneno", un arma bacteriológica, como ocurre con muchas otras sustancias usadas en medicina, agrega Umbert. La
toxina botulínica, que se proporciona en sesiones de 10 minutos de duración, reactiva los nervios de manera eficaz, simple y sin efectos secundarios, siempre y cuando la dosis sea la adecuada. Aun así, está contraindicada en embarazos, infecciones y pieles con acné y en enfermos neuromusculares; de igual modo, hay que vigilar mucho en pacientes con ciclosporina y que toman anticoagulantes, y también frente a cuadros semiasténicos.
Cuando un usuario pide un tratamiento de rejuvenecimiento cutáneo, lo que hace el doctor Umbert en primer lugar es
evaluar la piel del paciente para comprobar si el deterioro es propio de la edad, está asociado a factores ambientales como la exposición al sol o si es consecuencia de enfermedades como la diabetes o problemas de tiroides. A partir de aquí,
existen varios procedimientos: los cosméticos son fugaces, pero los que contienen principios activos elaborados en fórmulas individualizadas ya van más allá e inciden en capas más profundas de la piel; el botox en tratamiento combinado es útil para relajar los músculos desgastados de la cara; el láser (del que existen hasta 15 tipos) obtiene notables resultados; y también hay la terapia fotodinámica, la cual, empleada en lesiones precancerosas, repercute positivamente en el rejuvenecimiento facial.