
La hiperplasia de próstata es una alteración benigna que puede comportar una pésima calidad de vida si existe obstrucción de la uretra.
El doctor A.M., destacado urólogo y experto en la terapia láser, comenta los métodos de diagnóstico que se emplean y las opciones de tratamiento existentes.
Diagnóstico
Realizar un repaso de la historia clínica del paciente y efectuar una analítica que incluya los niveles de PSA, además de una ecografía renal y una vesicoprostática, son las pruebas necesarias para identificar a los pacientes con hiperplasia benigna de próstata con obstrucción. El diagnóstico se produce generalmente porque el paciente tiene molestias a la hora de orinar, aunque muchos otros hombres acuden al urólogo porque en los chequeos de empresa se detecta que la próstata está demasiado grande.
La Importancia del PSA
En los casos de hiperplasia el PSA descarta que el paciente tenga un tumor prostático. Si éste es muy bajo es muy difícil que exista carcinoma. El tacto renal es necesario cuando la próstata está muy grande o el PSA está muy elevado. Sin embargo, mucha gente continua siendo reacia a realizarse esta prueba.
Opciones de Tratamiento
La persona que tiene hiperplasia presenta un síntoma clave en este aspecto: debe levantarse por la noche en repetidas ocasiones para ir al baño. Sin embargo, el tratamiento elegido dependerá de la clínica del paciente. Si existe residuo post-miccional y la flujometría demuestra obstrucción, se aconseja cirugía. Si no hay signos obstructivos la medicación puede mejorar la situación durante un tiempo, hasta que ésta empeore y sea necesario intervenir. La extracción quirúrgica vía abierta ha quedado obsoleta y actualmente se emplea el láser verde. El láser verde comenzó a usarse en 2004 con una potencia de 80 vatios, en 2006 pasó a ser de 120 y ya en el 2010 llegó el de 180. Esta es sin duda la mejor opción de tratamiento para vaporizar las próstatas agrandadas.