Se trata de gripe cuando hay dolor muscular, fiebre alta, dolor de cabeza, cansancio, falta de apetito, tos con flemas y dolor de garganta. En el caso del resfriado la tos es seca, sin dolor de garganta y puede haber décimas de fiebre, que a media tarde o en la noche pueden ser algo más altas, sin llegar a los 38 grados.
Los resfriados son, por si solos benignos, pero pueden dar lugar a infecciones secundarias como amigdalitis o dolor de oídos. En el caso de la gripe, se recomienda guardar cama durante 3 días y, tanto para la gripe como para el resfriado, la ingesta abundante de líquidos. Una gripe mal curada puede derivar en una neumonía.
Son procesos víricos, por lo tanto el antibiótico no debe utilizarse ya que no va a solucionar nada. El tratamiento de la gripe y del resfriado es el mismo, analgésicos y antipiréticos. La farmacéutica Neus Falcó, aconseja la vacunación de la gripe a personas mayores de 65 años, personas de riesgo, asmáticos y personal sanitario. Se deben seguir unas normas sanitarias como usar pañuelos de papel o lavarse las manos, si se han utilizado para taparse la boca al toser.
El tratamiento aconsejado es aquel que lleve analgésico y antitérmico, para calmar el dolor muscular y bajar la fiebre. Existe un producto, de venta en farmacias, Ilvico, por cuya composición es muy aconsejable. Se presenta en comprimidos o en sobres y tiene una combinación de analgésico y antipirético con un antihistamínico, que alivia los estornudos y la rinorrea. La administración es de 6 comprimidos al día, 2 cada 8 horas, y un sobre cada 6-8 horas.
Las personas diabéticas pueden tomar los comprimidos sin ningún problema; con los sobres deberían ir con más cuidado porque el excipiente suele ser la sacarosa. Los niños entre 6 y 12 años también pueden tomarlo, pero no se les dará la dosis de adulto. Cuando desaparece la sintomatología se debe abandonar el tratamiento.

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