El doctor Albert Oriol, miembro del servicio de hematología del Instituto Catalán de Oncología, explica que existen cuatro pruebas indispensables a la hora de diagnosticar un mieloma. Por una parte, las radiografías de todos los huesos del esqueleto. En segundo lugar, una aspiración de la médula ósea que nos sirve para confirmar el diagnóstico. En tercer lugar, un análisis de sangre para detectar si existe anemia y, para terminar, un análisis de orina para saber si hay una afectación al resto de órganos y cuantificar la presencia de proteína monoclonal.
Tratamiento
No siempre es buena idea comenzar el tratamiento una vez recién realizado el diagnóstico y lo cierto es que se recomienda comenzarlo cuando el mieloma sea activo y empiece a atacar a los órganos diana, comenta el Dr. Oriol. El tratamiento inicial es el de inducción y dura de 4 a 6 meses. Combina dos o tres fármacos con tres objetivos claros: controlar los síntomas, reducir al máximo la enfermedad y lograr que el mieloma quede en la mínima expresión posible.
Problemas como consecuencia del tratamiento
Hay que prestar especial atención al hecho de que el paciente pueda presentar resistencias. Son poco frecuentes, pero hay un 10% de pacientes que ya desde un inicio no responden bien al tratamiento, explica el Dr. Oriol. Otra de las complicaciones que pueden aparecer son las infecciones ya que estas personas tienen más facilidad para contraerlas. Más del 30% de los pacientes con mieloma y con un tratamiento de inducción padecerá una infección que, si se trata de forma precoz, no interrumpirá el proceso terapéutico. No debemos olvidar que, cuando aparece toxicidad, deben reducirse las dosis del medicamento.
¿Qué hacer tras la inducción?
Tras la inducción lo ideal es intentar retrasar las recaídas porque son algo inevitable, explica el Dr. Oriol. Las recaídas pueden producirse a los pocos meses de finalizar el tratamiento o al cabo de muchos años, pero son algo frecuente en la mayoría de pacientes. Para evitarlas, lo más efectivo es un trasplante de médula ósea y hacer un tratamiento con quimioterapia en dosis muy elevadas. Se trata de un tratamiento agresivo al que solo pueden someterse los pacientes más jóvenes y que no tengan enfermedades importantes. Por lo que se refiere a las personas que no pueden llevar a cabo un trasplante, hay combinaciones de fármacos que se están probando para que se mejore la respuesta parcial, explica el Dr. Oriol. Estas combinaciones también se están ensayando en pacientes jóvenes después del trasplante, pero aún está por concretar cuáles son las dosis y cantidades adecuadas.
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Las opciones de tratamiento para el Mieloma. Diagnóstico y tratamiento



