
Alberto Cimarro,
veterinario de la Clínica Etorbide de Durango, en Vizcaya, sostiene que los
animales de compañía no solamente constituyen un
apoyo moral y emocional para sus propietarios y cuidadores, sino también físico. Según afirma, algunos estudios realizados demuestran que acariciar una mascota supone tener una "vasodilatación de las arterias y vasos periféricos que favorece la relajación".
A esto se le suma el hecho de que sacarlos a pasear a la calle implica que su cuidador haga
ejercicio físico.
Los beneficios psíquicos que aportan los animales de compañía son notorios en personas mayores, a las que ayuda a
no sentirse tan solas.
De igual manera, las mascotas estimulan el sentido de la
responsabilidad de los niños, contribuyendo además al desarrollo de los que padecen problemas de adaptación.
Cimarro afirma que los
perros pequeños tienen las mismas necesidades que sus congéneres de mayor tamaño de salir a la calle y relacionarse, porque son animales muy sociables.
Por lo que respecta a los
gatos, el veterinario cree que son mascotas "muy apropiadas para un piso, puesto que son independientes y no sienten la necesidad imperiosa de salir fuera". Cimarro recuerda que "quien tiene un gato, repite y repite".