
El doctor Sergio Bonafonte, cirujano oftalmólogo y director médico del Centro Oftalmológico que lleva su mismo nombre, afirma que puede resultar contraproducente esperar a que una
catarata esté muy madura para operarla, ya que entonces se endurece y eso dificulta su extracción. Hay que intervenir cuando el paciente ya no está en condiciones de realizar sus actividades cotidianas con normalidad.
Las
cataratas forman parte del grupo de enfermedades oculares que más prevalencia tienen hoy en día entre las personas que
superan los 60 años de edad.
A la lista se añaden el
glaucoma, o aumento de presión en el ojo, la
retinopatía diabética y la degeneración macular. Los síntomas de esta última consisten en visión borrosa y deformación de las líneas y objetos, fáciles de detectar cuando se mira la cuadrícula de un cuaderno. Lo que ocurre es que en ocasiones esta deficiencia sólo se produce en
uno de los dos ojos, lo que provoca que algunos pacientes no den a este trastorno la importancia que se merece.
Existen
dos tipos de degeneración macular: la seca, que constituye el 90 por ciento de los casos, que se trata con complementos vitamínicos, sustancias minerales y omega; y la húmeda, que se trata con
antiangiogénicos.