La fitoterapia es una gran herramienta para los trastornos de vías respiratorias que son originados por virus. Contra ellos, lo único que podemos hacer es mejorar al organismo para que su sistema inmunitario se defienda y ayudar a paliar los síntomas como la congestión nasal o la tos.
La grindelia no es una planta desconocida, está inscrita en la farmacopea de Estados Unidos desde 1882 y en la francesa desde 1908. Tiene acción antiinflamatoria en las mucosas, es expectorante y calmante de las vías respiratorias superiores.
El llantén es otra planta muy conocida, que se encuentra muy fácilmente en España. Es muy rica en mucílagos y tiene propiedades antiinflamatorias y expectorante. Funciona tanto en tos seca como en tos mucosa.
El helicriso es también conocido como perpetua o sol de oro. Es una planta con botones amarillos, de uso bastante antiguo. Tiene propiedades antiinflamatorias, antiedematosas y analgésicas. El eucalipto despeja las vías nasales y ayuda en este tipo de trastornos.
Los propóleos están a caballo entre la fitoterapia y los productos de medicina natural. Son producidos por las abejas propolíferas , a partir de las yemas de los árboles y las mezclan con unas enzimas que tienen en sus glándulas salivares. Las abejas utilizan el propóleo para proteger las colmenas de las infecciones.
En el organismo, el propóleo ayuda a regular el sistema inmutario y refuerza las defensas; tiene efecto antiséptico, dificulta que proliferen las infecciones. Tienen acción cicatrizante.
Existen muchos tipos de plantas que se pueden utilizar para este tipo de patologías y siempre se acudía a las que estaban en nuestro entorno. Hoy en día, con la globalización, podemos utilizar plantas de otros continentes.

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