
El doctor Carlos Magriñá, otorrinolaringólogo, revela que en su consulta suele recibir parejas que
al haber dejado que la roncopatía de uno de los cónyugues evolucione demasiado, ha comportado que la amenaza de la ruptura matrimonial penda sobre sus cabezas, sobre todo en caso de que la afección no pueda solventarse, puesto que los ronquidos se han hecho insoportables a oídos de la persona que no los emite.
Por suerte, agrega Magriñá,
en la mayoría de los casos la roncopatía tiene solución, ya sea a través de inyección de sustancia esclerosante, láser o radiofrecuencia, entre otras técnicas, y no se llega a la separación matrimonial o de pareja.
Una persona - algunos niños también lanzan ronquidos, y eso no es normal- debería visitar a un especialista cuando al dormir empieza a roncar durante dos o tres meses (y por tanto el trastorno no puede asociarse a un resfriado, por ejemplo), cuando hace
paradas respiratorias o apneas del sueño, sufre sudoraciones nocturnas y pequeños
espamos musculares en las piernas y se despierta sobresaltado, con posible sensación de ahogo. Por norma general, los médicos de diversas especialidades ya derivan a un otorrinolaringólogo los pacientes que padecen las típicas consecuencias de la roncopatía: dolor de cabeza, malestar, pensamientos espesos,
falta de concentración, somnolencia diurna, alteraciones de la personalidad, etc. Estos trastornos pueden provocar accidentes de tráfico y laborales.