
Las personas que hayan superado los 40 años de edad, aquellos que tengan alguna enfermedad concreta en los ojos y los niños con defectos oculares diagnosticados como podría ser una miopía, son los principales candidatos a pasar una
revisión oftalmológica al menos una vez al año, según explica el doctor Sergio Bonafonte, especialista en retina y vítreo y director del Centro de Oftalmología que lleva su mismo nombre, en Barcelona.
En una
revisión estándar, se determina la visión de que dispone una persona mediante varias pruebas: comprobación de lo que ve sin y con gafas, toma de la presión de los ojos o
tonometría, examen del fondo ocular, observación con lupa y biomicroscopio de la parte anterior y posterior del ojo y valoración de los estados de la retina, la mácula y el nervio óptico.
Las
revisiones oculares ya no provocan las tensiones de otros tiempos entre
oftalmólogos y ópticos, dice Bonafonte, puesto que ambos ofrecen servicios complementarios en los que los primeros se dedican al
tratamiento y diagnóstico, mientras que los segundos se centran en la
graduación, elaboración y venta de dispositivos para la vista como gafas y lentes.
En cuanto a las personas que tienen habitualmente su campo de visión bajo los efectos de lo que se conoce como
"moscas volantes", Bonafonte afirma que cuando esas molestias son de reciente aparición requieren una exploración del fondo del ojo, porque en ocasiones se ha podido provocar un
desgarro de retina. A los que ya han sido explorados y "el efecto de moscas volantes" ya no es tan acusado, si bien sigue persistiendo en el tiempo, les conviene ir pasando controles periódicos.