Se entiende por cáncer ginecológico aquella enfermedad que se define por la presencia de células tumorales malignas en cualquiera de los órganos del aparato genital femenino: en la mama, la vulva, la vagina, el útero y las trompas de falopio o ovarios.
El cáncer de endometrio afecta, aproximadamente, a 12 de cada 100.000 mujeres en España y se puede prevenir. Cualquier mujer, ante cualquier alteración menstrual, en especial en la época de la pre-menopausia o climaterio o bien ante la presencia de pérdidas en la menopausia, debe consultar al ginecólogo para conocer su causa.
Hay que efectuar una primera visita donde debe hacerse una correcta historia clínica, haciendo hincapie en si la mujer toma tratamiento hormonal. Se hace una exploración general y ginecológica, donde se practica una citología cervical y endometrial. En esta primera visita es transcendente la ecografía transvaginal, con el fin de conocer cual es la morfología de la cavidad uterina.
Ante la sospecha de que la cavidad uterina no está normal, es imprescindible practicar una histeroscopia con una biopsia dirigida o bien, un legrado fraccionado del cuello y de la cavidad uterina para estudiar las alteraciones que puedan presentarse. También debe hacerse una resonancia magnética, para saber si se necesita tratamiento médico o quirúrgico.
El virus del papiloma humano es el causante de la mayoría de los cánceres de cuello de útero. Cada año se diagnostican más de 500.000 nuevos casos y en España la cifra es de 2.500. Por ello, la vacuna del papiloma es un gran avance en este campo.
La infección por el virus del papiloma es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo.Más del 80% de las mujeres sexualmente activas, habrán tenido una infección por este virus a los 50 años. Se contrae a través de relaciones sexuales, siendo factores de riesgo importantes la edad de la paciente, a que edad fueron las primeras relaciones sexuales, la ausencia de preservativo y el número de parejas que se ha tenido.
La vacunación debe realizarse antes de empezar las relaciones sexuales, recomendándose entre los 9 y los 14 años. Las mujeres de edad más avanzada no tendrían ningún inconveniente en utilizar la vacuna, incluso por encima de lo 40 años, aunque la repuesta inmunológica no es la misma.
Existen alrededor de 40 virus del papiloma humano y las vacunas sólo protegen de algunos, por lo que hay que seguir acudiendo a las visitas ginecológicas. La revisión anual ayuda a la prevención precoz de otras patologías.
El cáncer de ovarios, cuando da los primeros síntomas es que ya se encuentra en estadios avanzados. Se sabe que existe un componente familiar hereditario.

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