Un 10% de los niños roncan y muchos padres no le dan importancia. Hay que diferenciar el niño que sólo ronca cuando está resfriado del niño que ronca habitualmente.
Cuando un niño ronca es porque tiene una obstrucción mecánica para que el aire circule a través de la nariz y llegue a los pulmones. Son niños que están enfermos y que padecen consecuencias por sus ronquidos. Un 2% de estos niños padecen apneas.
El niño que ronca, duerme mal y suda. Cuando al niño se le corrigen las amígdalas o las vegetaciones que obstruyen el paso del aire, no sólo deja de roncar también de sudar. Y entonces descansa.
Las repercusiones a corto plazo es que son niños movidos, que al no descansar bien están más irritables y pueden tener problemas de carácter. A medio y largo plazo, las repercusiones son alteraciones en la forma de la cara, al respirar por la boca pueden aparecer problemas en los dientes y en la forma del mentón.
A diferencia de los adultos, que pueden roncar por diferentes motivos, cuando un niño ronca es debido a un excesivo tamaño de las vegetaciones y de las amígdalas.
El láser, en otorrinolaringología, ha permitido reducir el tamaño de las amígdalas y mantener una parte de la amígdala que seguirá funcionando. No importa el tamaño para que siga funcionando y produciendo defensas.
Al hacer una reducción de amígdalas a un niño se pueden solventar problemas de enuresis nocturna, problemas de carácter y malformación de la cara.

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