
El doctor Juli Carballo, cardiólogo intervencionista del Centro Cardiovascular Sant Jordi de Barcelona, opina que la enfermedad que originó la muerte súbita del futbolista Antonio Puerta, la
displasia arritmogénica del ventrículo derecho, es de "muy difícil diagnóstico" y que puede ser perfectamente indetectable en los controles convencionales a los que son sometidos estos deportistas.
Exploración física, electrocardiograma, test de desfuerzo, ecografía... son las pruebas habituales que se practican a los futbolistas, y, de hecho, son las pruebas a las que debería someterse toda persona que quiera practicar deporte. En todo caso, el doctor deja muy claro que el ejercicio físico es muy saludable y que percances como el del malogrado futbolista, aunque trágicos, son estadísticamente anecdóticos.
En el caso de Puerta y los desmayos que habían precedido a su muerte, el doctor Carballo apunta que esos desvanecimientos también podrían haber respondido a una patología banal y no necesariamente a una grave dolencia cardiaca. Sólo siguiendo una pequeña pista -como la existencia de
antecedentes familiares de muerte súbita- podría haber hecho sospechar de la gravedad del problema. Es por ello que Carballo destaca la importancia de confeccionar un riguroso historial clínico, tanto familiar como personal, con el fin de descubrir posibles riesgos de muerte inesperada.