Toda la base está en el cerebro. El del fumador crea unos receptores que se unen con la nicotina y producen una sustancia conocida como dopamina, que es la responsable que el fumador obtenga el placer de fumar. Posiblemente, en los próximos 5 años se va a poder utilizar una serie de fármacos que den la oportunidad a esos pacientes que tienen grandes problemas para dejar de fumar.
Un ex-fumador tiene esos receptores dormidos; en el momento en que vuelve a fumar un sólo cigarrillo, estos receptores despiertan y se activan. Por eso se estudia como bloquear esos receptores y engañarlos. Se investiga conseguir una molécula idéntica a la nicotina y que bloquee los receptores.
Las grandes indicaciones de las vacunas de nicotina serían: los adolescentes, para evitar su adicción al tabaco y el fumador a largo plazo, que en determinadas situaciones no se sabe gestionar sin un cigarrillo.
El tabaco tiene múltiples sustancias, pero la única adictiva es la nicotina y que no causa ninguna enfermedad relacionada con su consumo. Por eso la vacuna no controlaría los niveles en sangre de nicotina y con ello, el mono físico de esta sustancia. Para ello, se deben dar parches o chicles de nicotina y una vez superada esa fase, vacunar al fumador.
La vacuna está en una fase inicial de investigación y quedan muchas preguntas por contestar. En el momento que se empieza a comprender las bases que hacen que una persona sea adicta, pueden aparecer vacunas para otras sustancias como la cocaína.

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