
A pesar de que sólo poco menos del 5 por ciento de la población está libre del
virus del herpes, la doctora Laura de Benito, oftalmóloga de la sección de córnea y cirugía refractiva de Vissum, Corporación Oftalmológica Madrid, hace un llamamiento a la calma y afirma que "no hay que preocuparse". Una de las vías que el herpes utiliza para reactivarse es el ojo, lo que se ha bautizado como
queratitis herpética.
El
herpes tiende a reaparecer siempre en los mismos sitios, explica la doctora. Una de las manifestaciones más frecuentes es la que tiene lugar en los labios, el herpes labial, pero también puede reactivarse a través de la
córnea del ojo dando lugar a una
queratitis herpética.
En general, en los primeros brotes de esta afección ocular el paciente sufre desde molestias inespecíficas hasta dolor moderado, pasando por
visión borrosa. Es en esta fase cuando el virus está replicándose, por lo que se le trata con antivíricos aplicados mediante pomada. En caso de rebrotes acompañados de componentes inflamatorios, la posible aparición de cicatrices hace necesario el uso de corticoides.
De Benito advierte del peligro que supone una queratitis herpética mal curada, dado que las
cicatrices acostumbran a causar estragos. Lo más coherente y sensato es ponerse rápidamente en manos de un oftalmólogo en cuanto una persona nota síntomas preocupantes, como el de visión borrosa.
Aunque el herpes es
contagioso, la doctora puntualiza que una persona con queratitis herpética puede hacer vida normal porque estar cerca de ella no implica necesariamente que se nos reactive el virus que, como se ha apuntado antes, casi todos llevamos dentro. De hecho, De Benito recuerda que una conjuntivitis es mucho más contagiosa y por tanto requiere una asunción más estricta de precauciones que las indicadas para la patología herpética que nos ocupa.