
De acuerdo con el
nuevo reglamento sobre alimentos funcionales que ha desarrollado el Parlamento Europeo, a partir de ahora todos los productos de esta naturaleza que salgan al mercado con la atribución de aportar algún beneficio para la salud
deberán estar siempre respaldados por una evidencia científica sólida y además contendrán un mensaje clarificador para el consumidor, según apunta Marta Guarro, experta en nutrición. La normativa sobre alimentos funcionales redundará en el hecho de que las empresas "inviertan en más estudios para demostrar la eficacia de sus productos", agrega.
Al
unificarse criterios, los mensajes serán mucho más claros a ojos del consumidor. Por ejemplo, un alimento bajo en grasa será aquel que como máximo contenga un 3 por ciento de grasa. Todos los productos que no cumplan con este requisito no podrán presentar esa
alegación de alimento funcional.
Se considera un alimento funcional todo aquel que demuestre satisfactoriamente que además de su efectos nutritivos tiene capacidad para mejorar el estado de salud e incluso prevenir de ciertas enfermedades, como podría ser el
colesterol. También hay que tener en cuenta que un alimento puede no ser funcional para todas las personas: por ejemplo, el producto puede lograr reducir el colesterol "malo" a quien lo tenga alto, pero aquella persona que quiera prevenirse de esta sustancia está igualmente en condiciones de prescindir del alimento funcional y optar por otras medidas alternativas, como hacer ejercicio físico.
La experta en nutrición explica que la
margarina Flora Pro Activ lleva
esteroles vegetales que ayudan a reducir el colesterol. Lo avalan los más de 140 estudios científicos y más de 40 estudios clínicos que, según asegura, han servido de prueba para que la Unión Europea lo declare como alimento funcional que hace disminuir el colesterol, convirtiéndose en el primer producto que merece esta distinción comunitaria.
Según Marta Guarro, es importante consultar con el médico cuando se consumen estos esteroles vegetales, porque sus
efectos beneficiosos se suman a los de la medicación contra el colesterol, por lo que muchas veces puede ser preciso reajustar las dosis farmacológicas.