
Los padres suelen estar muy pendientes de sus hijos pero no por ello siempre detectarán cuando sus hijos sufren un problema o incluso una
depresión.
De hecho, cada persona suele manifestar esta patología de distinta forma. Aún así, cuando un
adolecente está irritable, malhumorado, con problemas de sueño y hambre, etc, pueden ser síntomas de
depresión.
La doctora
Contxita Puig,
psiquiatra infanto-juvenil, explica que las depresiones en niños tienen la característica fundmanetal es la
tristeza pero cada uno lo manifiesta de distinta manera.
Los
adolescentes están más irritables y malhumorados, con problemas de sueño y apetito, duermen mal, se sienten cansados, etc. En cambio, los niños se muestran apáticos y lloran con frecuencia.
El problema está en los
adolescentes porque los padres lo pueden asociar a la "
edad del pavo". Por eso, hay que ir con cuidado porque los
adolescentes y es que
suelen estar felices si no tienen ningún problema.
El tratamiento debe ser
farmacológico. Y es que es lo primero que conseguirá que este chico salga de la depresión. Luego estará aconsejado seguir una
terapia psicológica.
Para que el joven no rechace la ayuda hay que decirle que habrá información confidencial y tiene derecho a ello.