
La aplicación del láser de luz verde permite intervenir a un paciente de hipertrofia prostática, o
próstata agrandada, y darle de alta en menos de 24 horas, afirma el doctor Gilberto Chéchile, urólogo y director médico del Instituto Médico Tecnológico de Barcelona. Chéchile asegura que con esta técnica hay muy pocas probabilidades de sangrado e incontinencia, y ninguna posibilidad de impotencia sexual.
Los candidatos ideales para el láser de luz verde son aquellos hombres que no pueden someterse a la cirugía convencional. El
láser consigue los mismos resultados que los métodos tradicionales pero con mucha menos agresión. De hecho, afirma el doctor, con el rayo de luz verde se tratan endoscópicamente próstatas de entre 100 y 150 gramos a través del conducto, vía que, según detalla, es imposible usar con la cirugía convencional cuando se tratan estos tamaños. En próstatas de menos de 60 gramos, la sesión con láser puede durar alrededor de una hora.
La próstata empieza a crecer por norma general a partir de los 45 o 50 años de edad, si bien los síntomas de la hipertrofia suelen manifestarse sobre los 60 años. La necesidad de intervención se crea a partir del factor de
obstrucción, no del tamaño. Es decir, hay próstatas pequeñas que producen obstrucción y por tanto deben ser operadas, mientras que las hay grandes sin obstrucción que no requieren operarse.