Las vías de contagio del VIH son las mismas que las de la hepatitis C; se transmite por vía sexual, de forma vertical (de madre a hijo) y por la exposición a sangre contaminada por vía percutánea en el caso de enfermos y por vía parenteral en el caso de drogadictos.
El diagnóstico se hace a través de la serología, que supone detectar los anticuerpos en el suero del paciente, en la consulta de atención primaria. Posteriormente se necesitaría la prueba PCR, donde se detectan las partículas virales del virus de la hepatitis.
En el caso de estos pacientes se produce una hepatopatía crónica y suele tener peor evolución que los pacientes infectados sólo por hepatitis C. Puede llegar a producir un cáncer de hígado.
En un porcentaje de pacientes sometidos a tratamientos puede llegar a curarse. En los centros de atención primaria se debe hacer un análisis para detectar una posible co-infección.
Normalmente se detecta a través de un análisis hecho por otro motivo, en el cual se percibe un aumento de la transaminasa. En este tema se ha avanzado mucho en el tema de las formulaciones, que son más cómodas para el paciente. Se están utilizando combinaciones de distintos fármacos, de la misma o diferente familia, en una sola pastilla. Disminuir el número de pastillas va a aumentar la adherencia al tratamiento.
La hepatitis C es la causa de muerte más frecuente en pacientes con VIH ya que se inciden mutuamente en la historia natural de la enfermedad.

Categorías de Salud





