
La figura del cuidador es muy importante en muchas enfermedades incapacitantes como lo es el Parkinson. Las personas que están al cargo de estos pacientes deben cuidar de ellos mismos para poder ayudar a los demás ya que el Parkinson afecta a quienes lo sufren y a quienes conviven con el afectado.
La doctora María Teresa Buongiorno, neuróloga y miembro de la unidad de trastornos del movimiento del Hospital Clínic de Barcelona, destaca la importancia de los cuidados sobre la figura del cuidador.
La Figura del Cuidador
Las personas que suelen ejercer el papel de cuidadores de una persona enferma son familiares, sobre todo las parejas. Por la edad de afectación del Parkinson, que suele rondar los 50-60 años, nos encontramos con pacientes que están casados y cuyos maridos y mujeres deciden encargarse de su cuidado. Cuidar es un acto de cariño y de amor que conlleva un sacrificio personal. En este aspecto hay que tener cuidado ya que hay muchas personas en esta situación que se llegan a autoanular. Encontramos individuos que estructuran toda su vida alrededor de la enfermedad de la persona que tienen al lado, en ocasiones incluso más que el propio enfermo. Pero no debemos olvidar que el bienestar del cuidador es fundamental. Si el cuidador se enferma o deja de trabajar para cuidar al enfermo, nos encontramos con un problema añadido. Por eso se intentan enfocar tratamientos para descargar al cuidador.
Efectos Secundarios del Tratamiento
El cuidador siempre debe estar al corriente de los efectos secundarios de los medicamentos que se le van a dar al paciente, ya que pueden llegar a convertirse en un problema para toda la familia. Por ejemplo, muchos pacientes medicados para su Parkinson pueden llegar a desarrollar trastornos como el juego patológico. Esto hay que avisarlo a la familia para que esté prevenida. El cuidador siempre será un punto clave en el manejo de los efectos secundarios del tratamiento interpuesto.
Pensar en el Futuro
Hoy en día las herramientas terapéuticas de las que se disponen permiten muy buena calidad de vida durante muchos años a los pacientes de Parkinson. Todos los medicamentos existentes quieren mejorar los síntomas y enlentecer el curso de la enfermedad. Sí que es cierto que llegará un día en que el enfermo no podrá llevar el mismo ritmo de vida social al que estaba acostumbrado y que tendrá que enfrentarse a barreras que hasta ese momento eran superables. Sin embargo, los especialistas recomiendan no pensar en ello hasta que llegue el momento porque de poco sirve agobiarse con un problema que todavía no ha surgido. Por otra parte, cabe destacar la creación de centros socio-sanitarios donde los pacientes en fases iniciales de la enfermedad realizan rehabilitación y logopedia. Esto supone una descarga para el cuidador y una terapia efectiva para el paciente.