La fiebre es un mecanismo de autodefensa frente a las enfermedades del organismo, su función principal es poner una barrera a la proliferación de los agentes infecciosos y aumentar la función de los glóbulos blancos.
La fiebre alta es sinónimo de que hay un problema, si supera los 39º o 40º empieza a ser preocupante o si se toman antipiréticos clásicos como el paracetamol o ácido acetilsalicílico, no baja de 38º. En estos casos, hay que acudir con rapidez al centro de salud.
Hoy en día está en desuso el termómetro de mercurio, se está sustituyendo por el termómetro de galistano. Se trata de un termómetro más clásico, de alta fiabilidad y que tarda unos 3 minutos en saber la temperatura.Los termómetros digitales tardan entre medio minuto y un minuto y son igual de fiables.
Existen termómetros muy precisos que actúan de forma muy rápida. El farmacéutico Tomás Muret recomienda que cuando se vaya a la farmacia para comprar un termómetro pidan que se les explique cómo funciona y se lean bien las instrucciones.
En la gripe, la fiebre suele cursar entre 38º y 40º. Es una enfermedad que puede derivar en neumonía si no se tiene cuidado.
Todos los medicamentos antigripales llevan incorporados un antipirético; la mayoría utiliza el paracetamol, aunque algunos suelen utilizar el ácido acetilsalicílico. Ilvico es un producto recomendado desde la oficina de farmacia. Se compone de paracetamol, que actúa como analgésico y antipirético, la bromfeniramina, que es un antihistamínico y ayuda a la congestión nasal y la rinitis y cafeína, que potencia el efecto del paracetamol y estimula al paciente.
Su efecto empieza a notarse entre la media hora y una hora. Si la temperatura es muy alta, no se notan bajadas muy fuertes hasta la segunda toma. Los comprimidos se toman 2 cada 8 horas y en el caso de los sobres, es 1 cada 6-8 horas.

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