Los pacientes se practican un test de tiempo de protombina y según en el rango en el que se encuentren deben subir, bajar o mantener la dosis. Para ello, disponen de unas tablas que les ayudan a dosificarse.
Los cursos constan de una hora de clase teórica, al cabo de una semana hay una clase práctica de unas 2 horas y los pacientes practican en su casa durante 4 semanas. Tienen un teléfono móvil al que pueden llamar si tienen alguna duda. Al cabo de las 4 semanas se comprueban los resultados y se les extiende un certificado de aptitud, que se envía al médico responsable del tratamiento anticoagulante. Los pacientes deben acudir cada 6 meses a su hematólogo.
Todo ello implica dos ventajas: una es la calidad de vida y otra es que al realizar el autocontrol cada semana, se consigue que la dosis esté más ajustada durante más tiempo.
El tratamiento anticoagulante tiene dos riesgos; si no se llega al rango, se puede sufrir una trombosis y si se pasa, hay riesgo de tener una hemorragia. Con el autocontrol, la posibilidad de tener complicaciones graves es menor.Si se inicia un tratamiento de Sintrom junto con otros medicamentos, es posible detectar las interacciones.
El curso está dirigido a personas de cualquier edad, pero si el paciente es muy mayor puede acudir un familiar. También se ha enseñado a personas responsables de residencias.
En la parte teórica del curso, se explica el proceso de coagulación. En la parte práctica se enseña a manejar el coagulómetro, a pincharse y a manejar la tabla de INR.

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