
"Espectacular: pacientes que acuden a la consulta en octubre o noviembre con trastornos de la esfera sexual, como la
disfunción eréctil, a medida que se acerca el sol y la luz dicen que las cosas ven mejor y que pueden empezar a dejar la medicación": lo asegura la doctora Ana Puigvert, andróloga del Instituto de Andrología y Medicina Sexual de Barcelona.
La explicación a esas
curaciones milagrosas podría residir en factores puramente
hormonales. La doctora explica que el
calor y el sexo están muy asociados porque con el aumento de las horas diurnas los "picos hormonales, que tienen sus propios ciclos respecto a la luz solar, hacen sus subidones", lo que repercute en los neurotransmisores cerebrales que actúan a nivel sexual, estimulándose glándulas como el
hipotálamo y la hipófisis que a su vez liberan hormonas. En general, todo acompaña, agrega Puigvert, ya que en verano también es cierto que la gente viste con ropa más ligera.