Los factores de riesgo de un cáncer de colon que se pueden prevenir están relacionados al estilo de vida. Es el segundo tipo de cáncer con más mortalidad y esto es debido a su gran incidencia en el mundo desarrollado, come en Estados Unidos y Europa Occidental. Tiene que ver con una dieta rica en grasas y pobre en fibra y vegetales, con la obesidad, con hábitos poco saludables como el tabaco o el exceso de alcohol.
La simple recomendación de hacer una dieta pobre en grasas y rica en fibras y vegetales, perder peso y conseguir hacer 30 minutos de ejercicio al día, puede disminuir sustancialmente el riesgo de desarrollar un cáncer colo-rrectal.
Solamente un 30% de los tumores malignos tiene un componente estrictamente hereditario; en el caso de personas que tienen un porcentaje muy elevado de padecer este tipo de cánceres, solo se trata de un 3-5 % de los tumores. En el resto, se sabe que cuando hay un componente familiar de primer grado puede haber un incremento del riesgo de 2 o 4 veces.
El tratamiento de elección en un cáncer de colon es la cirugía; cuando el tumor está restringido a la pared del intestino en más de un 70% de los casos, se pueden curar con cirugía. Estos pacientes son derivados después a un oncólogo que estudiará si estos pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento con quimioterapia complementaria.
Cuando aparece una recaída de la enfermedad es porque han quedado células y hay una persistencia. Esas células no son visibles para el ojo del cirujano, ni con las técnicas diagnósticas habituales. En estos casos, la quimioterapia es muy eficaz. Se debe administrar en las 6-8 semanas siguientes a la cirugía. La supervivencia en este tipo de cánceres se ha debido, en parte, a la introducción de la quimioterapia adyuvante.
En el caso del cáncer de colon metastásico se ha conseguido, en los últimos 10 años, doblar la supervivencia. Esto se debe a las nuevas drogas de quimioterapia y por la introducción de los llamados fármacos dirigidos a diana terapéuticas.
Recientemente ha sido posible detectar un factor predictivo de respuesta. Ahora se sabe, en función de la determinación del KRAS, qué pacientes pueden beneficiarse de determinados tratamientos y cuales no va a beneficiarse y, por lo tanto, administrarles ese tratamiento lo único que conllevaría serían problemas y efectos secundarios.
En el estudio CRYSTAL, que fue publicado recientemente, se probó que los pacientes con cáncer colorrectal metástasico iban a recibir quimioterapia en un brazo y quimioterapia más el anticuerpo GSR en el otro brazo. Se vio que los pacientes que recibían este anticuerpo mejoraban los resultados de eficacia; pero en un segundo análisis se detectó que los que realmente se beneficiaban eran aquellos cuyo tumor carecía de una mutación en el gen KRAS.

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