La diarrea puede ser la causa de la muerte de un anciano en el caso que no se trate y que esta sea grave. Y es que provoca la pérdida de agua, sodio, potasio, entre otros, y esto puede producir una bajada de la presión arterial que afecta a otros órganos. Así lo afirma el geriatra Salvador Altimir.
Según un estudio de Estados Unidos, la mitad de las gastroenteritis del año 1995 se dieron en personas de más de 75 años. Ellos junto lo niños son los que más diarrea sufren. Por ello, hay que tener mucha precaución y detectarlo a tiempo.
En los ancianos es más complicado de detectar porque ellos suelen evacuar heces más líquidas y en menor número de ocasiones. Y del msimo modo se da cuando sufren diarrea. Por tanto, los familiares pueden percibirlo si el anciano se muestra decaído, débil, con la boca seca y los ojos hundidos, etc. Además, puede ser que a él le siente mal un alimento y al resto de la familia no porque el sistema inmunológico de una persona mayor de 75 años es más sensible.
Hoy en día se comercializan medicamentos para la inflamación intestinal y para la movilidad intestinal. Los fármacos que paran la movilidad intestinal "son eficaces pero no actúan sobre la inflamación y en diarreas graves están contraindicados porque no se evacúa", añade el doctor. En cambio, los fármacos que actúan como desinflamatorios están más indicados en personas mayores.
Además, hay que tener cuidado con la deshidratación porque los ancianos pierden la sensación de sed y con la posible interacción con otros medicamentos.

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