Cuando un niño tiene una gastroenteritis y como consecuencia de ello, pierde agua y electrolitos, la mejor manera de reintroducir la misma cantidad que ha perdido es suministrándole soluciones de rehidratación. Se tratan de unas soluciones que contienen agua y la cantidad de minerales necesarias para rehidratar. La deshidratación en un niño debe ser controlada ya que puede llegar a ser mortal. En el mundo mueren solo por gastroenteritis causadas por rotavirus más de 600.000 niños al año.
Las soluciones de rehidratación son una revolución desde el punto de vista terapéutico y son tan eficaces como los antibióticos, ya que salvan millones de vida en el mundo. La deshidratación es una catástrofe metabólica debida a la pérdida de agua y electrolitos; dependiendo de la cantidad de éstos que se pierda hay diferentes tipos de deshidratación. Se habla de deshidratación leve cuando es menos del 5%, deshidratación moderada entre el 5 y el 8% y grave por encima del 8%. Dependiendo si se pierde más agua o más electrolitos, se clasifican en deshidratación hipotónica, isotónica e hipertónica.
Alguna de estas soluciones contienen lactobacilos o probióticos que les da una pequeña diferencia de mejoría. Dependiendo del tipo de deshidratación conviene utilizar un tipo u otro.
En los meses fríos es cuando hay más rotavirus y se producen más gastroenteritis, con el riesgo de padecer deshidratación. El rotavirus, explica el Profesor Delgado, es un virus en forma de rueda que es el agente infeccioso que con mayor frecuencia causa la gastroenteritis. En los países desarrollados produce un número importante de esta enfermedad y hospitalizaciones; en los países en vías de desarrollo es causa de mortalidad entre los niños. La vacuna del rotavirus ya está disponible.

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