
La doctora María Villagrasa, jefa clínica del servicio de aparato digestivo del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona en Barcelona, corrobora la fama de
picante que tiene
la comida de México, pero puntualiza que, a diferencia de países como La India, es un picante momentáneo que "después no da ardor". Tanto es así, que incluso aquellos que presenten enfermedades ulcerosas pueden tomarla, asegura Villagrasa.
Otro tema son los turistas con
hemorroides. A estas personas la doctora les recomienda que tengan cuidado con este tipo de alimentos.
En México
la diarrea del viajero puede ser tan frecuente como en cualquier otro país, sostiene Villagrasa. Cuando se viaja al extranjero se cambian los hábitos alimenticios y entonces aparecen en escena
nuevas bacterias que para la flora intestinal del turista pueden ser patógenas. En estos casos la diarrea es tremendamente acuosa, lo que da lugar a
pérdidas importantes de agua y potasio.
Ante estos cuadros, sobre todo si son
muy agudos, es cuando se echa mano del imprescindible botiquín del viajero, en el que la inclusión de un
antidiarreico es referencia inexcusable. Al tiempo que debe beberse mucha agua, se toman dos comprimidos de loperamida por la mañana y dos más después de cada deposición.
En cuanto a la sanidad mexicana, la doctora destaca la calidad de los hospitales de las ciudades. En los poblados del interior se da una peculiar circunstancia: la gente prefiere vivir su enfermedad rodeada de su familia y por consiguiente prescinde de acudir a los centros hospitalarios, revela Villagrasa.