En todos los casos de prótesis de cadera y rodilla, esta patología tiene una prevalencia muy alta y sobretodo un riesgo muy grave en la migración o movimiento de esos trombos, que en un 40-50% de los casos pueden ir a los pulmones o al corazón.
En la cirugía actual, que se realiza de forma programada a pacientes con dolor de rodilla o cadera, se espera que no haya ninguna complicación, pero en casos muy raros se puede llegar incluso a la muerte, por ello se debe hacer profilaxis en todos los casos, comenta el Doctor Alberto Delgado, Jefe de seccion de traumatología del Complejo Hospitalario de Jaén.
Se realizan muchísimas intervenciones anuales de este tipo, y además es una cirugía muy agradecida. En pacientes prácticamente inválidos y con mucho dolor, la operación da excelentes resultados y les cambia la calidad de vida espectacularmente, no solamente en cuanto al dolor sino en incluso en la supervivencia, la expectativa de vida de esa gente puede ser mayor, porque al poder moverse y hacer vida activa la función cardiaca y respiratoria trabaja más y todo mejora.
La esperanza de vida está subiendo cada vez más, hace 30 o 40 años la gente se acostumbraba al dolor y se quedaba en casa, sin andar; ahora puede mantener su nivel de vida mejor y más tiempo.
Las heparinas son unos medicamentos que impiden que se forme el coágulo, igual que hace la sangre en las heridas para evitar que salga del cuerpo. El problema que tenemos después de una operación de prótesis de cadera o rodilla es que, tanto por la anestesia como por la intervención, la sangre se acumula en las piernas y no se mueve con toda la velocidad que quisiera. Ese enlentecimiento de la sangre hace disparar una serie de señales que le hace creer a la sangre que se encuentra ante una herida, por lo que desarrolla lo que se llama la cascada de la coagulación, creando un coágulo pero mal formado, dentro de una vena, donde no debería estar. Para prevenir estos coágulos se da la heparina, que es un anticoagulante que impide que ese coágulo se forme.
Esta patología es muy silente, es decir, prácticamente no se nota: el paciente se opera, le duele un poco al principio, se lo trata con analgésicos y él mismo nota que se va recuperando, por lo que no se percibe la necesidad de seguir tratándose con este medicamento. Otro problema importante sería que, hasta hace muy poco, la única forma de administrarse la heparina era mediante una inyección que se ponía habitualmente en la barriga de forma subcutánea, porque aunque sea una técnica sencilla, un pinchazo siempre es un pinchazo.
Hace tres o cuatro meses ha aparecido en el mercado una heparina en pastillas, con la misma efectividad que la pinchada pero mucho más cómoda de tomar, una toma al día. El principio activo es el dabigatrán etexilato y en las farmacias se conoce comercialmente como Pradaxa.
Once centros españoles hicieron conjuntamente los ensayos clínicos por el que se autoriza el medicamento, ya que actualmente, antes de salir al mercado, los medicamentos comerciales se prueban de forma exhaustiva con muchísimos más controles que antiguamente. En este caso, tras ensayos primero en animales, luego en voluntarios sanos y después en voluntarios con una serie de patologías, se llegó a la fase última ya con pacientes.
En este ensayo se les administró, con su consentimiento y con todo perfectamente explicado, los dos tratamientos, por un lado en pastillas y por el otro enoxaparina en inyección. Se compararon los dos de manera ciega, que quiere decir que ni el paciente ni el médico que lo estaba atendiendo sabían exactamente si el medicamento que se le daba era uno u otro, sin tener preferencia por ninguno en concreto a la hora de valorar los resultados.
Se valoró si se producía la enfermedad, una trombosis venosa profunda o un tromboembólico pulmonar, y también otros parámetros de seguridad, observando que los resultados clínicos eran exactamente iguales tanto con la medicación oral como con la inyectada. Este estudio, que se hizo a nivel internacional, trató a unos 5.000 pacientes, todos muy controlados, y fue publicado en revistas de alto impacto en su especialidad
En cuanto a los parámetros de seguridad, si bien un medicamento previene una enfermedad, puede tener efectos secundarios, por lo que el problema que puede tener un anticoagulante es que anticoagule en exceso, corriendo el riesgo de que el paciente sangre más de la cuenta, lo que es un efecto secundario malo ya que se acaba de operar. Por ello se han evaluado antes muy exhaustivamente todos los parámetros, para mayor prevención, y se ha comprobado que el medicamento es absolutamente seguro.

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