
La caspa es la descamación del cuero cabelludo que provoca la aparición de unas pequeñas escamas de color blanco, y que son perfectamente visibles tanto para la persona que la sufre como para la gente que le rodea. Este problema se llama pitiriasis de forma técnica, y afecta a entre un 20 y un 40% de la población, una cifra nada despreciable.
La doctora Paz Cerdá, dermatóloga y vocal de la Academia Española de Dermatología y Venerología, explica las diferentes causas que pueden propiciar este antiestético problema dermatológico.
La caspa, motivo de consulta médica
Como hemos podido apreciar gracias a las estadísticas, mucha gente tiene
caspa. La propia doctora Cerdá comenta que en algún momento de su vida todas las personas sufren este tipo de
descamación capilar. La mayoría de los pacientes acuden a la consulta del dermatólogo a consultar por el problema, sobre todo cuando ya les han fallado métodos como los champuses específicos anticaspa y las lociones preparadas en farmacias. En ese momento es cuando se tiene que ver si el problema de
descamación obedece a otro tipo de patología.
Motivos que producen caspa
La
caspa puede venir dada por agentes externos como la intolerancia a un determinado champú o el uso de un agua excesivamente calcárea. Sin embargo, la
caspa puede ser la manifestación de la existencia de alguna otra patología que, a modo de síntoma, produzca esa
descamación en el cuero cabelludo. No hay que olvidar que la piel, lo mismo que las uñas, es una de las partes que mayores manifestaciones externas muestra en consecuencia de problemas internos de nuestro cuerpo. A través de la piel se puede ver cómo está nuestro organismo. El dermatólogo observará de qué tipo de
caspa hablamos: si es una
caspa seca, si está sobre placas rojas en la cabeza que pican, si se asocia a un periodo de estrés, si se padece alguna lesión en el cuerpo… El estrés y la ansiedad tienen una clara manifestación en el cuero cabelludo con
descamación, y en la cara con la aparición de manchas rojas.
Repercusión estética de la caspa
La mayoría de los pacientes que acuden al dermatólogo por un problema de
caspa lo hacen para resolver el problema estético que esta alteración de la piel les provoca. A parte del picor, la sensación que se transmite es la de una persona con poca higiene, algo que no tiene nada que ver con la
caspa. El pelo hay que lavárselo cuando está sucio, existen productos específicos que permiten lavarlo cada día sin que el cabello se resienta, pero tampoco existe una norma que así lo determine.
Herramientas terapéuticas para solucionar la caspa
Los dermatólogos disponen de un amplio arsenal para solucionar los problemas de
caspa. Lo primero que hay que hacer es saber si el cuero cabelludo está inflamado o no. En caso de que así fuera, sería necesario aplicar una loción antiinflamatoria por si hay eccemas o psoriasis. También existe la posibilidad de la presencia de un hongo que genera la
pitiriasis, para el cual también existen productos terapéuticos. En la farmacia se pueden encontrar champús y lociones que luchan contra los hongos y que son antiinflamatorios.
Constancia en los tratamientos
En cuanto a los tratamientos, es preciso ser constantes con su aplicación. Una persona que tiene tendencia a sufrir
caspa debe aplicarse el tratamiento preciso en la fase aguda y continuar con uno de mantenimiento una vez calmada la situación. En los casos en que la
caspa aparece por un periodo de estrés o ansiedad o por un cambio de ciudad en la que el agua tiene más cal, el tratamiento se deberá seguir cuando exista la manifestación de las escamas. En el momento en que se regrese al estado emocional más calmado o a la situación habitual, el tratamiento se podrá abandonar.