Los cabellos de las personas, las resistencias de las lavadoras o los conductos de la grifería están sometidos diariamente a los perjudiciales efectos de la cal en el agua, sostiene Charo Loriente, experta en agua del Grupo Corsa. El debate sobre esos desperfectos está cada vez más presente en los medios de comunicación, añade.
La instalación a la entrada del agua de un
descalcificador doméstico es una buena manera de dar una solución definitiva a este problema, afirma Loriente, además de suponer un
ahorro en la economía familiar porque se prescinde de la compra de productos antical y se reduce tanto el consumo de detergente como la necesidad de usar suavizante.
Descalcificadores al estilo
Olimpia-P cubren los requisitos deseados, dice la experta en líquido-elemento. Estos aparatos, que según Loriente no son caros, llevan la letra "P" porque remiten a la "p" de pequeño, dado que su tamaño es inferior con respecto a los descalcificadores convencionales, y a la "p" de potente, en tanto que tienen la misma capacidad de eliminación de cal que uno grande.