
El doctor Benjamí Guix, onco-radioterapeuta y director médico de la Fundación Imor de Barcelona, desvela que con la aplicación de braquiterapia entre
el 95 y 98 por ciento de los casos de cáncer prostático "órgano-confinado" se curan, por lo que ya no se producen recaídas. La braquiterapia es, junto con la radioterapia externa, dos de las modernas técnicas indicadas para tratar tumores de próstata localizados dentro de este órgano.
Cuando falta poco para que se cumplan los
10 años de aplicación de braquiterapia, se ha demostrado que la mayor parte de los pacientes que ya por aquellas fechas se sometieron a este tratamiento están curados y disfrutan de una buena calidad de vida, apunta el doctor Guix.
Existen dos tipos de braquiterapia: en la de
semillas, se colocan unos granitos radioactivos muy pequeños dentro de la próstata y al cabo de unas semanas dejan de emitir radiaciones, quedando implantadas de por vida unas cápsulas de titanio; la segunda opción es la llamada
alta tasa de dosis, mediante la cual se insertan unos catéteres, que son como agujas, y una vez dentro de la próstata emiten unos flashes expansivos. En ambos métodos el enfermo se ahorra el molesto postoperatorio de la cirugía tradicional.
Tras una sesión de braquiterapia se recomienda no realizar esfuerzos durante 4 o 5 días para evitar dolores de cabeza derivados de la administración de la anestesia. Al curarse el cáncer de próstata, los
problemas de micción desaparecen al cabo de unos 6 o 12 meses. En función del tipo de tumor prostático, puede ser suficiente esta técnica o bien puede requerir combinarse con la radioterapia externa, siendo también necesaria en determinados casos la inclusión de la hormonoterapia.
El doctor Guix es partidario de que el paciente recurra
a segundas e incluso terceras opiniones médicas antes de decidirse por un tratamiento, al admitir que los facultativos "somos humanos" y quizás el método aplicado por un médico "no es el mejor" ni "el único" existente.