La astenia es un problema que se suele relacionar con la primavera, sin embargo el otoño es muy propicio para estos estados. Al acortarse los días, se produce en el organismo cambios hormonales; cuando viene el otoño la naturaleza se ralentiza y en el organismo humano se aumenta la producción de ciertas hormonas como la melatonina o disminuyen otras como la serotonina. Todo esto produce que el organismo no se adapte en ocasiones a la vida moderna, donde no hay tiempo para bajar el ritmo.
En situaciones normales una buena alimentación ya debería ser suficiente, en períodos de estudio y en situaciones donde se lleva una agenda muy apretada o en niños donde además están en etapa de crecimiento, se necesita una ayuda. En estos estados puede funcionar la jalea real por el aporte extraordinario de nutrientes de alto valor biológico que contienen. Tiene proteínas, hidratos de carbono, de lípidos y vitaminas, minerales y oligoelementos; todos son necesarios para que se realicen bien las funciones biológicas del organismo, en especial las metabólicas y las de defensa.
La jalea real, como todos los productos naturales, depende mucho su calidad de su obtención. Es necesario obtener productos de calidad, procedentes de apicultura en la que no se utilicen pesticidas, donde las colmenas estén en ambientes sin contaminar; todo ello es esencial para que la jalea real tenga una buena calidad.
La jalea real es muy frágil y puede desestabilizarse muy fácilmente; si no se estabiliza pierde sus propiedades en pocos días. Puede ser interesante tomar algún producto que tenga diferente sustancias que interactúen entre ellas; por ejemplo el germen de trigo, el arándano o la acerola, que tienen acción integradora de nutrientes complementarios a la jalea real y que además aportan antioxidantes.

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