Una de las conclusiones más alarmantes del estudio es que casi la mitad de los pacientes con insuficiencia renal (42 %) acude al nefrólogo cuando se encuentra en fases avanzadas. La gran mayoría de los nefrólogos (77 %) considera que debería realizarse un control de estos pacientes cuando presenten comorbilidades como hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular. En cambio, para una parte importante de especialistas consultados (40 %), esta revisión debería realizarse en Atención Primaria a la población general.
"Los pacientes en fases avanzadas de insuficiencia renal poseen muchas más enfermedades asociadas, como diabetes y enfermedad cardiovascular, lo que añade complejidad al manejo de la anemia", explica el presidente de la Asociación Renal Europa Jorge Cannata-Andía. "Debido a que estas comorbilidades reducen la calidad de vida de los pacientes y la expectativa de vida general, hay una necesidad real de diagnosticar y referir a los pacientes en un estadio mucho más precoz, de modo que se reduzca la gran carga de morbilidad y mortalidad asociada a la insuficiencia renal crónica", añade.
Los especialistas abogan en su mayoría (82 %) por medidas rutinarias de control en Atención Primaria que permitan calcular el filtrado glomerular, de modo que se pueda remitir los pacientes al nefrólogo en estadios precoces. Una mayor comprensión sobre insuficiencia renal en médicos de Primaria y medidas educativas ayudan a optimizar el manejo de la anemia de estos pacientes, según los nefrólogos (75 %). Esta concienciación sobre la enfermedad también deberían extenderse a la población, según uno de cada tres consultados.
Los pacientes con anemia asociada a insuficiencia renal, sobre todo aquellos con diabetes y enfermedades cardiovasculares, sufren con frecuencia fluctuaciones en el sus niveles de hemoglobina. Mantener estables estos niveles es un factor clave en el manejo de su anemia. Casi la mitad de los médicos encuestados considera que la estabilización de los niveles de hemoglobina dentro de los objetivos se logra a través del manejo de una combinación de factores, como sucesos recurrentes (inflamación renal, sangrado, hospitalizaciones e infecciones), seguimiento de la práctica clínica y uso de herramientas de manejo. "Es vital que los pacientes mantengan sus niveles de hemoglobina controlados dentro de los rangos objetivo para evitar efectos adversos", advierte el anterior presidente de la Sociedad, el doctor Francesco Locatelli, jefe de Nefrología en el Hospital A. Manzoni, Lecco (Italia). "Estos resultados apoyan la necesidad de un manejo flexible, de una mejora en la educación en Atención Primaria y programas de concienciación sobre insuficiencia renal, de modo que se mejore el diagnóstico, se logre una estabilización de la hemoglobina, se mantenga a los pacientes dentro de los valores recomendados y ayude a reducir la complejidad de la insuficiencia renal", apostilla.
Para lograr un manejo de la creciente complejidad del manejo de la anemia, la mayoría de los expertos consultados (64 %) destaca la "flexibilidad de la frecuencia de las dosis, como de semanal a mensual", y un perfil de seguridad en práctica clínica (62 %), como los dos factores más importantes para un tratamiento eficaz de la anemia en insuficiencia renal, tanto en médicos como en pacientes.

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