Los juguetes son parte fundamental de la educación, crecimiento y desarrollo de los niños, y si están adaptados a su edad, capacidad y habilidad, le permite aprender a relacionarse tanto con el mundo exterior como con el resto de niños.
Los juegos forman parte de esa educación de los niños, y es importante que pasen horas jugando, que en la medida de lo posible lo hagan en el exterior, al aire libre, y que si conlleva alguna carga de ejercicio físico pues mejor, ya que es vital que aprendan a cansarse, a sudar, a ensuciarse…y ello favorece las habilidades y la expresión de las capacidades propias.
El precio o la sofisticación del juguete no van a aportar una ventaja para los niños, ya que con un juguete primario, un envoltorio o cuatro cosas que encuentran por ahí, son capaces de desarrollar una imaginación desbordante, y a veces pasarlo mejor que con el mejor de los juguetes.
Los juguetes no deben ser sexistas, pero evidentemente los hay con mayor atención para los niños y otros con mayor predilección por las niñas, pero no debe prohibirse el uso de juguetes algo inapropiados, o sea, es bueno que un chaval juegue con las muñecas y que una niña le de patadas al balón.
El exceso de juguetes puede abrumar a los niños, y ello a veces es síntoma de que los padres no juegan con ellos, y por ello los compensan con juguetes, comenta el Profesor Alfonso Delgado, Presidente de la Asociación Española de Pediatría.
Todos los juguetes tienen su valor pedagógico, pero es importante que a la hora del juego se desarrollen actividades físicas, por lo que los juegos deportivos, la bicicleta, los patines, las pelotas, deben ser de aquellos con mayor presencia, ya que ello les formará en un hábito saludable de vida.
El juego incluye la socialización, por lo que la palabra compartir debe ser fomentada, para evitar que los niños se vuelvan egoístas, encerrados y posesivos.
Los padres deben participar en muchas de las actividades de juego con sus hijos, no tanto para enseñarles un funcionamiento mecánico o de aprendizaje, sino para que el niño perciba que ese juego es común entre los adultos y él.
Hay juegos más educativos que otros, ya que estimulan la vista, el tacto, las habilidades psicomotrices, pero ello siempre debe hacerse respetando los rangos de edad que marcan en los juguetes, para evitar incomprensiones, incompatibilidades y sacar las deficiencias del niño. En cuanto a las maquinitas y videojuegos, deben ser un pasatiempo muy poco presentes en la vida de los niños, ya que no favorecen las relaciones, ni se practica al aire libre y por tanto aportan poco al niño.
Por último resaltar que sólo deben darse a los niños, aquellos juguetes que cumplan con las directrices de seguridad que marca la Unión Europea.

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