
El síndrome de vejiga dolorosa es una dolencia crónica que afecta sobre todo a mujeres y que genera gran disconfort. En los casos más severos puede llegar a impedir que las personas salgan de casa o que realicen sus actividades diarias, porque el dolor que se produce en la zona pélvica es muy fuerte.
El profesor Joaquín Carballido, catedrático de urología de la Universidad Autónoma de Madrid y jefe del servicio de urología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, en Madrid, explica en qué consiste la vejiga dolorosa que, por el momento, carece de un tratamiento definitivo.
Incidencia del síndrome de vejiga dolorosa
Las cifras reales de la afectación en España del síndrome de vejiga dolorosa no se conocen con exactitud. El motivo es que esta situación clínica está diagnosticada de una forma muy inferior a la incidencia de la enfermedad. El diagnóstico en fases iniciales o intermedias es inexistente porque solo se conocen los casos severos ya que es en estas fases cuando aparece el dolor y, en consecuencia, se acude al médico. Se estima que el diagnóstico se realiza unos 4 años después de la aparición de la enfermedad, aunque hay personas que tardan incluso 8 en acudir al médico.
¿A quién afecta?
Como ya hemos apuntado, el síndrome de vejiga dolorosa afecta sobre todo a mujeres situadas en un espectro de edad muy amplio que va desde los 20 años hasta los 70. En la mayoría de casos se diagnostica en la post-menopausia aunque hay muchas mujeres jóvenes que, tras una clínica de cistitis de repetición, descubren que padecen este problema.
Causas
La causa más común por la que duele la vejiga es la inflamación de origen bacteriano. Estaríamos hablando de las cistitis clásicas aunque los pacientes con síndrome de vejiga dolorosa tienen, además de la inflamación, una causa. De hecho cuando se les realiza la prueba de cistitis, en muchos casos no da positivo a pesar de los dolores de la persona y de tener los síntomas propios de una infección de orina.
Síntomas
El síntoma básico que acusan los pacientes con vejiga dolorosa es el dolor y la frecuencia miccional. El número de veces en que van al baño es muy elevado y eso modifica sus hábitos de conducta, sociales y de desplazamiento. Además, por las noches se acusa más este problema y la persona puede llegar a levantarse hasta 12 veces para orinar. Evidentemente, esa persona no puede conciliar el sueño y la pérdida de calidad de vida es muy importante.
Tratamiento
Por el momento no existe curación ni tratamiento que haga que el síndrome de vejiga dolorosa desaparezca. La corriente de opinión actual más en auge es aquella que opina que se trata de una enfermedad global o sistémica del paciente, cuyo órgano de choque es la vejiga. Esta afectación repercute en el resto del organismo. Lo cierto es que los profesionales médicos llevan muchos años investigando sobre esta enfermedad y por el momento no existe un tratamiento dirigido que la cure totalmente.