Como casi nunca se tiene un desfibrilador a mano es muy importante saber reaccionar a tiempo, saber identificar los síntomas de que esto es un infarto y pedir ayuda.
Los síntomas típicos suelen ser: tener una sensación de malestar en el pecho, aunque puede ser en el cuello, en los brazos o en las muñecas y sudoración fría. Ante estos síntomas hay que llamar al 061, que envíen una ambulancia medicalizada para llevarlo al hospital más cercano.
Los desfibriladores se están implantando cada vez más en sitios públicos, pero esto es no el tratamiento total del infarto sino de una complicación más temida que es la arritmia, que puede producir una muerte súbita.
El infarto es una lesión en el corazón, en una zona muy determinada, a la cual deja de llegar sangre y oxigeno y este trozo muere y queda sustituido por una cicatriz. Es una enfermedad muy grave con una alta mortalidad. Hay que darse prisa, porque el peligro está en la primera hora. Cuanto más se tarda, más posibilidades hay de que venga una arritmia fatal y mayor es el tamaño del infarto. Una vez llegado al hospital la mortalidad disminuye en 10 veces; aunque varía mucho de si es una persona joven o mayor o con enfermedades. Una persona joven que llega al hospital tiene un 95 % de probabilidades de salir bien.
El tiempo medio en España para llegar al hospital es de 3 horas después del inicio del dolor y debería tardarse 30 minutos a lo sumo.
Los pacientes que ya han tenido un infarto, a veces, les cuesta creer que están tenido otro y por eso tardan en ir a urgencias. Es preferible una falsa alarma a llegar tarde.
En el hospital al paciente le van a monitorizar el corazón para detectar cualquier arritmia grave que pueda ocurrir; después van a quitarle el dolor y después intentar abrir la arteria que está tapada. En una hora hay que hacerlo todo, entonces el pronóstico cambia totalmente. Sí se logra abrir la arteria con una angioplastia, las probabilidades de que las cosas no vayan bien son mínimas.
Un estent es una malla metálica expandible, que una vez expandida no puede volver a contraerse. Cuando esto se coloca en las arterias coronarias del corazón , a nivel de una obstrucción, queda la luz de la arteria abierta.
La mejor tecnología es abrir la arteria mediante una angioplastia con colocación de un estent o de cirugía coronaria; pero lo más importante no es la tecnología sino la prevención.
La edad media de los infartos es a los 65- 70 años y a esta edad cuesta cambiar los hábitos de vida. Es muy fácil tomarse una pastilla para el colesterol, para el corazón pero es más difícil adelgazar, hacer ejercicio cada día, etc.
Hay una minoría de pacientes con los que las cosas no van tan bien y hay complicaciones en forma de arritmias o de insuficiencia cardíaca. En estos dos grupos, en estos últimos años, han salido dispositivos que permiten mejorar mucho la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes.
Entre ellos está el implante de desfibriladores automáticos implantados que reconocen cuando hay una arritmia y la corrigen eléctricamente. Recientemente, en los últimos meses, el Hospital Clínic ha tenido la oportunidad de colaborar en un estudio donde, mediante telemetría, cuando esto ocurre en un paciente que lleva implantado este dispositivo avisa al hospital que esto ha ocurrido, graba todo lo que ha pasado para que en el hospital puedan llamar al paciente y que pueda acudir al hospital. Algunas de estas arritmias son premonitorias, que pueden ir seguidas de un paro y entonces avisa antes de que esto ocurra.

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