
Diversos estudios científicos demuestran que los pacientes con psoriasis presentan vulnerabilidad de sufrir episodios de depresión y ansiedad. También existen evidencias entre la dirección bidireccional entre psoriasis y tratamientos psiquiátricos, por lo que la psoriasis es considerada una enfermedad cutánea con aspectos psicosomáticos.
Sandra Ros, psicóloga clínica del servicio de dermatología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, y miembro del Grupo Español de Dermatología y Psiquiatría, explica cual es la relación psicológica en los pacientes con psoriasis.
Actitud ante el diagnóstico
La actitud de una persona ante el diagnóstico de cualquier enfermedad crónica siempre es de rechazo e impotencia. En el caso de la psoriasis existe la particularidad de la visibilidad de la enfermedad, que hace evidente la pérdida de salud del paciente para sí mismo y para su entorno. Esto genera muchos sentimientos de frustración y de impotencia.
Evaluación psicopatológica del paciente
Cuando se lleva a cabo esta evaluación se presta atención a tres vertientes distintas. Por un lado, se observan las características premórbidas, los rasgos de personalidad de la persona. Por otra parte, se tiene en cuenta la vulnerabilidad y la reactividad frente al estrés que puede tener el paciente. Y, en último término, se valora la psicopatología asociada o reactiva al cuadro dermatológico, es decir, el hecho de que delante de una enfermedad el paciente pueda sentir tristeza, ansiedad u hostilidad que conduciría a la parte reactiva. Cabe decir que los rasgos premórbidos son los que más marcan la forma de vivir y el devenir de la enfermedad. También influye la edad ya que no es lo mismo un debut de la enfermedad en un niño, donde el papel fundamental será de la familia y de cómo ellos vivan la enfermedad, que en la adolescencia, un periodo donde la imagen es de suma importancia. En esta época es cuando los pacientes son más vulnerables porque hay mayor inseguridad en su entorno. Por este motivo el apoyo familiar será muy importante.
Estigmatización de la psoriasis
Todavía hoy la psoriasis es una enfermedad bastante estigmatizada que genera en los pacientes conductas de aislamiento y sentimientos de vergüenza. Muchas veces el paciente tiene miedo al rechazo y lo anticipa, dejando de hacer cosas de la vida cotidiana y perdiendo autoestima y autoconfianza. Cuando esta debilidad y sensación de ruptura interior existe, se manifiesta en forma psicopatológica, con ansiedad y depresión, alteraciones del sueño, tensión...Pero estos cuadros pueden incluso derivar a cuadros clínicos como trastornos de ansiedad, del estado de ánimo e incluso conductas autodestructivas.
Evitar aislamiento y rechazo
En primer lugar, quien debe concienciarse en este aspecto es el personal sanitario. Al tratar al paciente deben hacerlo con toda normalidad para que éste no se sienta distinto. Tras esto, debe entrar en acción la estrategia psicoterapéutica para ayudar a esos pacientes a potenciar sus aspectos positivos en detrimento de la patología. Siempre hay que diferenciar al paciente de la enfermedad: no hablamos de un psoriásico, sino de una persona con una patología llamada psoriasis. Y debemos recordar que, a pesar de ser una enfermedad visible, la persona no deja de tener cosas buenas así que hay que luchar para que la psoriasis ocupe un segundo lugar en sus vidas.
Información
La gente de alrededor debe entender que esta enfermedad es de origen vital, genética y no es contagiosa. En este aspecto, hay que trabajar con el paciente su propio rechazo ya que muchas veces ocurre que la gente del exterior le acepta tal y como es pero es él mismo el que no se acepta con su patología. Asumir que se padece psoriasis facilita que la gente de alrededor también lo asuma.
Tratamiento
Cuando la psoriasis se trata y poco a poco va blanqueando, el paciente se siente más motivado ya que nota un grado de control sobre la enfermedad que le hace sentir menos vulnerables. El hecho de ver que sus placas no van a más incide en la psicopatología asociada. Sin embargo, cuando por el motivo que sea ésta se reactiva, los niveles de ansiedad vuelven a crecer.
Psoriasis en la familia
En algunas ocasiones, el hecho de que un paciente tenga familiares con esta enfermedad le puede ayudar a aceptar su propia enfermedad aunque esto no siempre ocurre. No existe un perfil de paciente pero lo que sí es cierto es que el grado de extensión del familiar influye en cómo éste acepte la patología. Si, por ejemplo, el padre tiene psoriasis en rodillas y codos y al hijo se le presenta una psoriasis extensa, le afectará más y el impacto psicológico será mayor. En cambio, cuando el caso del familiar es más grave que el del paciente, éste no se alarma tanto. Además, su grado de conocimiento de la enfermedad es mayor por lo que puede sentir que la situación está más bajo su control. Lo cierto es que las personas que tienen psoriasis sienten una gran preocupación por la posibilidad de transmitir la enfermedad a sus hijos con la carga genética. Y si eso finalmente ocurre, no pueden evitar un sentimiento de culpabilidad.