
Las infecciones micóticas pueden ser de diferentes tipos y afectar a diversas partes de nuestro cuerpo.
Una de las más comunes en verano son las infecciones que aparecen en las uñas de los pies y en la propia extremidad. El señor Bernat Vázquez Maldonado, podólogo, explica las recomendaciones para no desarrollar una infección de este tipo.
Enfermedades Micóticas de la Piel
Las hay que afectan directamente a las uñas y otras que lo hacen solo al pie. Estas últimas son más sencillas de corregir y los tratamientos más complicados se reservan para las lesiones ungueales, sobre todo las del dedo gordo. En función del tipo de hongo que nos ataque, la infección puede aparecer por el borde externo, en los laterales e incluso por la parte posterior o en la matriz. En este último caso ya habría que recurrir a tratamientos bajo prescripción médica.
Hongos
Los hongos que colonizan con más frecuencia las uñas de los pies son aquellos que las vuelven marrón y amarillentas, dando un aspecto descuidado. A veces afecta al dorso de la uña e incluso a los espacios interdigitales. En estos casos es muy importante llevar a cabo los tratamientos preventivos cuando se ve que la uña comienza a cambiar de color porque, si dejamos evolucionar la infección, la solución será más complicada. Estas infecciones no dan sintomatología ni dolor, solo se observa que la uña se va engrosando y cambia de color, hecho que nos hace denotar que ahí está ocurriendo algo.
Factores de Riesgo
Los factores de riesgo que predisponen a la aparición de estos hongos en las uñas de los pies son el calor y la humedad. No hay que confundir el hecho de bañarnos con las humedades, ya que los hongos aparecen por andar descalzos por los bordes de la piscina, en vestuarios o en duchas públicas. Por eso siempre hay que ir con zapatillas y chanclas, incluso usarlas para ducharse.
Tratamiento
Los tratamientos antimicóticos de aplicación local sin receta resuelven los problemas en el inicio de la infección. Si hablamos de un problema más avanzado, habrá que acudir a los antimicóticos más potentes que tienen que recetar el médico o el podólogo. Los tratamientos deben llevarse a cabo de forma constante porque si se dejan a medias, los hongos se vuelven a reproducir.