El otoño tiende a llegar acompañado de las primeras bronquitis y resfriados. Los niños suelen enfermarse por problemas de laringe, de faringe o de bronquios con mucha facilidad, por ello es importante saber de qué manera se pueden prevenir estos cuadros con sintomatologías leves.
El doctor Victor Casaprima, homeópata pediátrico y especialista en desarrollo infantil, nos habla de los beneficios de la homeopatía y de la cantidad de usos que se le pueden dar a las plantas dependiendo de los síntomas que el niño presente.
Las primeras muestras que pueden dar una idea de que una bronquitis está iniciando su curso es la tos y, en algunos casos, la dificultad respiratoria. Sin embargo, no todas las toses son iguales ni todos los niños las manifiestan de forma similar. Algunas son secas, otras se acompañan de mocos, y en otros casos se producen broncoespasmos que dificultan que el pequeño respire. Si se percibe que la tos es más profunda, que no viene de la garganta sino de más adentro, conviene consultar con el médico para que por medio de una auscultación determine qué tiene el niño. Otro de los problemas que suelen sufrir los más pequeños es la laringitis. Esta patología es una inflamación de la laringe, que es el canal por donde pasa el aire, y suele provocar afonía. Laringitis y faringitis suelen confundirse, aunque no estamos hablando de la misma problemática. La laringe forma parte del canal que va hacia el estómago, y su inflamación suele ser más dolorosa que la de la laringe. De todas maneras, en ambos casos es importante determinar si existe un proceso infeccioso o no, para así saber la gravedad de la que hablamos. Como ya hemos comentado, la tos puede presentarse de diversas maneras. Hay niños que empiezan a toser cuando se meten en la cama mientras que otros sufren ataques de tos por las noches. Estas particularidades hay que tenerlas en cuenta antes de hacer uso de la homeopatía,porque dependiendo de cada caso se utilizará un remedio u otro. La homeopatía contempla todas estas modalidades y tiene soluciones para cada una de ellas con resultados incluso mejores que los que proporcionan los jarabes. Siempre es necesario estar alerta, así que lo mejor que se puede hacer es prevenir. Gracias a la homeopatía se conseguirá que los niños estén en condiciones fisicoinmunitarias lo mayor resistentes posible a los ataques externos. Los procesos víricos hay que pasarlos en casa, guardándo reposo, ya que el virus necesita un tiempo para eliminarse del cuerpo del enfermo. Por eso un proceso no puede ser tratado con antibióticos, y la homeopatía constituye una buen opción para reforzar las defensas. La diversidad de productos hace que haya uno adecuado para cada tipo de síntoma, tanto si es común como si es más particular. Gracias a los medicamentos homeopáticos se conseguirá facilitar la consecución del proceso y se agilizará la recuperación del paciente. Recordemos que la homeopatía no tiene efectos secundarios ni interacciones con otros medicamentos. Los productos homeopáticos se encuentran de venta en farmacias.


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