Cada vez se constata más la relación entre piel y mente. Enfermedades como el hirsutismo, el exceso de vello en zonas poco comunes como la cara, provoca muchos problemas de tipo psicológico en las mujeres que lo padecen.
La doctora Aurora Guerra, jefe de sección del servicio de dermatología del Hospital Universitario Doce de Octubre de Madrid y autora de la trilogía Dermatología Psiquiátrica, explica lo afectada que se ve la esfera psicológica en pacientes con problemas dermatológicos como el hirsutismo. La relación entre piel y mente Ya desde hace siglos personajes de la historia como Platón hablaban de la estrecha relación entre piel y mente. No hay más que acordarse de que muchas personas se ponen coloradas cuando pasan vergüenza, al igual que otras padecen sudoración en las manos cuando viven un estado de nervios. Con estos ejemplos se evidencia que la piel es un órgano que refleja nuestras emociones. El hirsutismo, una patología con más afectación que la dermatológica El impacto psicológico del hirsutismo en una mujer es muy intenso. Muchos estudios demuestran que su sentimiento de malestar físico es tan intenso como el de personas con enfermedades graves e incapacitantes. Por eso no es difícil adivinar que una mujer que tenga vello excesivo se sienta angustiada, triste, e incluso sufra una depresión, crisis de ansiedad o conducta antisocial. El hirsutismo es motivo de rechazo social e incluso de exclusión laboral, además de convertirse normalmente en objeto de mofa. Muchas veces, y de forma errónea, se asocia este exceso de vello a signos de suciedad, desaliño y descuido. No hay que olvidar que el hirsutismo forma parte de una enfermedad producida por una alteración hormonal, con lo que nos encontramos ante un problema que ataca a dos frentes: el endocrinológico y el psicológico. El hirsutismo también es una enfermedad infradiagnosticada Muchas mujeres que padecen hirsutismo no consultan con el dermatólogo y recurren a remedios cosméticos para acabar con su problema. Depilación y decoloración son las opciones más recurridas. Los psicólogos y psiquiatras desarrollan una importante función en este campo. Lo cierto es que hay que comprender lo que el paciente está pasando, ponerse en su piel para hacerse una idea de lo que está padeciendo. Si ya en la consulta del dermatólogo muchas mujeres se avergüenzan al explicar qué zonas de su cuerpo están afectadas por el exceso de vello, ¿como no van a sentirse acomplejadas con respecto al resto del mundo exterior? Por eso es importante que cuando se inicia un tratamiento para resolver el hirsutismo también se dirija al paciente al área de psiquatría, de manera que los trastornos relacionados con esa dermatosis no sean obviados. Esta afectación psicológica ocurre a muchas personas aquejadas de un problema en la piel, como el enfermo psoriásico o las personas con acné. Su problema llega a hacer que no quieran ni salir de casa por miedo a que las demás personas se percaten de su patología. Por eso los especialistas inciden en la necesidad no solo de resolver el problema, sino de soportarlo adecuadamente.
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