La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es el principal factor de riesgo del cáncer de cuello de útero. En Catalunya, el Departament de Salut ha establecido un protocolo para detectar a tiempo estas lesiones con posible desarrollo en cáncer, al igual que para prevenir la contracción del virus del papiloma humano.
La Dra. Silvia de Sanjosé, Jefa de la unidad de infecciones y cáncer y responsable del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), nos detalla los diferentes elementos que entran en juego dentro de este protocolo de actuación contra el cáncer de cuello de útero. ¿Qué se recomienda para prevenir el cáncer de cuello de útero? Las dos herramientas básicas que se perfilan como métodos de prevención de este tipo de carcinomas son la vacunación contra el VPH y las pruebas citológicas para detectar lesiones celulares en la zona. Estas citologías pueden ir acompañadas de pruebas de detección del VPH. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) Esta vacuna debe realizarse antes del inicio de las relaciones sexuales. Por tanto, el sector de población a quien va dirigida esta vacuna es el de chicas preadolescentes y adolescentes también. Gracias a esta vacuna se consigue prevenir desde un 60% hasta un 70% los futuros casos de cáncer de cuello de útero. Criba en mujeres adultas Los otros dos instrumentos para detectar lesiones uterinas comentados al principio están orientados a mujeres de más de 40 años que han tenido un mal seguimiento ginecológico, y que podrían ser portadoras del VPH sin siquiera saberlo. La prueba del VPH se basa en técnicas de biología molecular, y es muy importante porque ayuda a mejorar la capacidad diagnóstica de lesiones en la zona con posibilidad de desarrollar carcinoma. Cuando este test virológico es positivo se procede también a realizar una citología que ayudará a precisar mejor el diagnóstico final. En los casos en que ambas pruebas son negativas se consigue generar un sentimiento de seguridad y tranquilidad en la paciente. ¿Cuales son las ventajas de estas técnicas? Las medidas que hasta ahora hemos comentado son técnicas muy estandarizadas que se aproximan de gran manera a la causa de la enfermedad. Cuando se detecta el origen de la enfermedad se es más preciso con el diagnóstico. Hay un gran número de mujeres jóvenes que pueden ser portadoras del virus del papiloma humano y que no tienen por qué desarrollar una enfermedad peor. Puede que estemos ante un caso de infección que se resuelva espontáneamente, mientras que también puede ser el cuadro de una mujer con una infección crónica que se perpetúe en su organismo. Por eso las pruebas de detección del VPH se centran en mujeres que superen los 40 años, un grupo de personas que podría llevar en sí el virus desde hace años y que, en consecuencia, tiene más números para que acabe convirtiéndose en un cáncer uterino. ¿Cómo se valoran los resultados obtenidos con este protocolo de actuación? Gracias a este paquete de medidas se ha logrado reducir el número de mujeres que no tenían un seguimiento ginecológico adecuado, haciendo un esfuerzo de captación para que se efectuaran las pruebas necesarias. Además también se han identificado casos que podrían haber desarrollado una enfermedad que pondría en peligro la vida de la paciente, el cáncer de cuello de útero, por culpa de una mala criba. También se ha mejorado el seguimiento en mujeres con citologías de resultados no muy concluyentes, y se ha podido discernir cuales de ellas deberían efectuar un seguimiento ginecológico más frecuente. La combinación de la vacuna con los estudios ginecológicos con pruebas de criba en intervalos adecuados es una herramienta fantástica para evitar los casos de cáncer de cuello de útero.
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